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Imagen: Notimex

El misterio diplomático de la reunión AMLO-Kushner

Por Bernardo Estanislao- 

Las relaciones entre dos países se sujetan a protocolos y formas diplomáticas. La relación bilateral con Estados Unidos es tan importante para ambas naciones, que esta vía debe ser privilegiada.

Sin embargo, la llegada de Donald Trump ha roto constantemente las formas diplomáticas del trato bilateral. Las agresiones verbales del Presidente estadunidense y las amenazas al interés nacional –como lo fue la de cancelar el TLC- han sido constantes.

El anterior gobierno pagó un costo político alto por la invitación a Donald Trump cuando fue candidato. Pero decidió aprovechar la relación establecida entre Luis Videgaray, el hombre más cercano al presidente Enrique Peña, y Jared Kushner, yerno del Presidente Donald Trump, para llevar a cabo un cabildeo directo que influyera en Trump para mantener el TLC.

Pero es muy importante señalar que le dieron una base diplomática con el nombramiento de Videgaray como Canciller. Y las visitas de Jared Kushner al Presidente mexicano fueron siempre a la residencia oficial de Los Pinos. Aun así, la corriente de izquierda, especialmente Morena, criticaba esta cercanía que finalmente arrojó resultados positivos al favorecer la firma de un nuevo Tratado comercial.

La reciente visita de Jared Kushner a México se dio en el marco de un encuentro informal en casa de uno de los perdonados miembros de la “mafia del poder”, Bernardo Gómez, alto ejecutivo de Televisa. No hubo ningún protocolo diplomático en este encuentro. A Marcelo Ebrard, el canciller, le informaron una hora y media antes de la cena. Y el motivo de la misma ha quedado envuelto en la especulación, las filtraciones y el misterio.

El gobierno mexicano informó oficialmente que se trató del tema de la inversión estadounidense en Centroamérica. ¿Un tema estratégico se trata en una cena en casa de un empresario? ¿Lo negociaron en los postres, así nada más. Y con un representante que no tiene jurisdicción en ello, pues las negociaciones reales involucran al Departamento de Estado y al Congreso estadunidense.

Nancy Pelosi, representante demócrata en el Congreso y en cuyas manos está mucho del proceso de ratificación del Tratado, es una severa crítica de los poderes plenipotenciarios de Jared Kushner. En la circunstancia actual, ¿esto fue valorado? Nunca segundas partes fueron buenas y no podemos tener como canciller de facto a Bernardo Gómez, por muy amigo que sea del Presidente.

Romper la institucionalidad presidencial y la ortodoxia política en las relaciones bilaterales con Estados Unidos, es un error que a la larga puede ser muy costoso para el país. Al parecer, en el gobierno nadie se atreve a decírselo al Presidente.

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