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Imagen: Pixabay

La verdad no muere con el periodista

Por Melina di Mercurio-

¿Trabajar o morir?

Información de la Organización de las Naciones Unidas reporta que México es el segundo país más peligroso para ejercer la profesión del periodismo, tan sólo detrás de Afganistán. El Secretario General de la ONU, António Guterres, declaró que cuando se ataca a un periodista es la sociedad la que paga el precio.

Reporteros Sin Fronteras describe a México como la “patria de los cárteles de la droga”, donde si un periodista cubre un tema de corrupción corre el peligro de ser intimidado, agredido, desaparecido e incluso, asesinado.

“La impunidad, que se explica por la corrupción generalizada que reina en el país, alcanza niveles récord y alimenta el círculo vicioso de la violencia.”

 

Imagen: Reporteros Sin Fronteras

El riesgo que hay que tomar para ser periodista en este país es alto. El precio por informar, muchas veces termina siendo la vida. Aunque Naciones Unidas constantemente exhorta a los países a garantizar el derecho de poder comunicar las investigaciones por las que se exponen vidas. Incluso aunque eso represente ir en contra de gobiernos locales o federales, exponerse ante gente corrupta que ostenta el poder y que puede tomar acciones violenta en su contra.

El periodista mexicano Rafael Loret de Mola, tomó el día de ayer la decisión de retirarse del medio por las amenazas sistemáticas que recibía de manera constante contra su vida. Su hijo, Carlos, comunicó la semana pasada que las amenazas de muerte en su contra habían arreciado.

 

Es lamentable y profundamente inaceptable que el gobierno de nuestro país no garantice uno de los derechos humanos, sobre todo, cuando los periodistas se sienten repetidamente ofendidos por el gobierno en las múltiples ocasiones en las que se les denuesta y que no puedan ejercer su profesión sin miedo a ser asesinados.

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