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Pese a todo, la popularidad de AMLO “no caerá”

Por Gustavo Cortés Campa- 

Control sobre medios, judicial, político, administrativo: hacia una situación muy grave.

 

«Por instrucciones de la presidencia de la Corte, los jueces deberán  evitar críticas y comentarios públicos contra AMLO… todo funcionario judicial que sea sorprendido con críticas al presidente, será sujeto a procedimientos administrativos de responsabilidad.»

-Mavel Curiel López, Magistrada del VII

Tribunal Colegiado Administrativo de Jalisco.

 

¿Fue realmente “una sopa de su propio chocolate”? El presidente Andrés Manuel López Obrador llegó, jubiloso, a la ceremonia inaugural del nuevo estadio de beisbol del equipo “Diablos Rojos”. Pero el júbilo se tornó gesto agrio con el atronador abucheo de la afición beisbolera. Con frase que pretendió ser irónica, el mandatario señaló “la porra del equipo fifí” y prometió “ponchar a la mafia del poder” (¿?) con curvas, moñas y “una recta de 95 millas por hora”. (¡!)

La escena fue transmitida en vivo y en directo por muchos canales de televisión y reproducida Ad Nauseam por portales de Internet y Youtube.

Pero no publicaron la nota informativa Milenio diario, El Heraldo, Diario 24 Horas, Notimex, Noticieros Televisa y Azteca Noticias. El Sol de México publicó la nota pero sin título alusivo. Aristegui Noticias sí publicó, pero con la afirmación –del todo inexacta- de que hubo “igual aplausos que abucheos”.

Sí publicaron la información completa El Universal, Reforma, SDP, La Jornada, Ganso Salvaje y La Otra Opinión.

Días después, la nota se reprodujo en cientos de portales de noticias de casi todo el país.

¿LOS HECHOS SON TERCOS? QUIZÁ NO

El periodista e intelectual francés Jean François Revel publicó en 1981 La grâce de l’Etat (publicado en español como “El Estado magalómano), en donde comenta, precisamente, las primeras acciones y resultados del gobierno de François Miterrand, del Partido Socialista, las promesas al electorado y los hechos concretos.

Dice Revel: “Los hechos son nada. No existe hecho alguno que no pueda ser enteramente desvirtuado, abolido, reemplazado por un conglomerado fáctico, en la tradición escrita u oral, y cuya versión falsificada, una vez difundida, no resista a todas las rectificaciones, a todos los documentos, a todas las pruebas sobre su inanidad. No, los hechos no son obstinados, sólo las palabras lo son”.

Arranca su texto, con su estilo mordaz, que tomando en cuenta la situación en aquellos años de los “gobiernos de izquierda” o “socialistas”, sujetos a escrutinio, en el sentido de que con los criterios de los “progresistas”, ninguna crítica al socialismo podría ser una crítica de buena fe.

Y plantea: “Aunque esté motivada, en apariencia, por el recuerdo de los fracasos pasados, por el temor de ver en el futuro que las mismas causas engendran los mismos desastres, esta crítica “no puede ser desinteresada”.

Revel extiende su ironía y señala “una enseñanza”: “Que toda crítica de izquierda que apela a los hechos, aunque sean éstos una disminución pasajera del bienestar de los humildes, es en esencia una crítica de derecha” y por lo mismo, “esto implica el corolario de que no son dignas de ser tomadas en consideración”.

El escritor plantea que si se pudiera –en aquellos años- preguntar “a los carismáticos jefes del Tercer Mundo progresista (Fidel Castro, Mao, Kim Il Sung et al) ¿Cómo vive la gente en los países que ellos gobiernan? Sería indecente. Y de todas maneras, aunque se ha establecido más de cien veces que sólo gobiernan hordas escrufulosas, descerebradas y hambrientas, sobre las que planea la sombra tutelar de una constitución carcelaria, esta demostración en nada aminoraría su prestigio mundial”.

¡NO FUE LA ECONOMÍA!

El académico y articulista Macario Schettino aventuró hace poco una conclusión que rompe con criterios tanto de amlovers como de no pocos críticos del presidente AMLO: “No existen las razones económicas del triunfo de López Obrador (o son muy marginales) y la esperanza de que una economía débil sea la que perjudique su popularidad y evite el ascenso y continuación de la democracia iliberal.

“La insistencia (que tienen los marxistas) de buscar explicaciones económicas a todo lo que ocurre en la sociedad, oscurece el entendimiento”.

Agrega: “Que la economía caiga a -1% al final del año hará caer la gran popularidad de AMLO. Eso no sucederá.

“Ejemplo: se habla de un crecimiento bajo, pero no es catastrófico. Los pronósticos señalan el 1% y quizá en ciertas circunstancias sea de -1% Nada excepcional. El crecimiento de los últimos 25 años, resulta de que la mitad centro-norte del país crece al 4% y el sur-sureste al 1%

“La parte que crece poco o nada, no notará en absoluto que hay recesión, y es donde vive más de la mitad de la población: al sur del paralelo 20. La otra, al norte del paralelo 20, es la que más sufrirá. Ahí puede caer la popularidad de AMLO. Y eso podrá generar oposición, pero dentro del marco de la democracia iliberal, y podrán desarrollar acciones políticas, pero dentro de la 4T. Es decir: con control de medios, control judicial, políticos, administrativos, justo como en los años 60-90 con el dominio del PRI”.

Reitera Schettino: “No hay en el panorama un cambio de tendencia que limite al menos las acciones de AMLO y la pregunta es: ¿Hacia dónde conduce al país?

“Si acaso es la lógica de los 70, podría tener los resultados de Echeverría: crecimiento escaso, con mucha variación, inflación creciente, problemas con deuda. Costoso, pero manejable.

“Pero si es la destrucción institucional y la creación de redes paralelas, como se ve, la receta bolivariana. Entonces, la situación se pondrá muy fea, muy grave”.

PORCENTAJES DE INVERSIÓN, DESDE FOX

Sin inversión no hay crecimiento. Y sin inversión privada, el crecimiento, de haberlo, es bajísimo.

En el primer año de Vicente Fox, en diciembre de 2000, la inversión fue de 1%, una ligera caída, que se convirtió en bache. Para el primer trimestre fue de -5% En total, el año 2001 tuvo caída de 7%

En el primer año de Enrique Peña Nieto, la caída fue anticipada por el cambio de reglas en la construcción de vivienda, con fuerte impacto. En diciembre de 2012 la inversión cayó 5% pero se moderó el resto del año para 3.3%

Dice Schettino: “AMLO no ha tenido ni cambio de reglas ni recesión en Estados Unidos, lo que agravó considerablemente el 11/S. Pero canceló el NAIM y al mes siguiente la inversión cayó a -2.4% No hay indicios de mejorar al paso del año, porque los componentes –vehículos, maquinaria y construcción- están parados o han caído las ventas.

Se pregunta el académico: “¿Por qué cae la inversión? No por asuntos económicos, ni internos ni externos, sino por la pérdida de la confianza de los inversionistas. Si ésta se recuperase, podríamos ver datos diferentes.

“Recuperar la confianza no es sencillo, es muy difícil, y de lograrla no sería en varios meses más. El golpe al NAIM sumado a los ilusos proyectos (refinería, tren Maya) y la conferencia mañanera, sólo siembra confusión, y todo esto convence a los inversionistas que México no es confiable”.

No mucho después de publicado ese artículo, el `presidente López Obrador dejó colgado de la brocha al subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, quien fue a Londres expresamente a decir a los inversionistas que la construcción de la refinería de “Dos Bocas” se pospondría y que los recursos destinados se utilizarían para fortalecer la capacidad de pago de Pemex. Así lo reiteró en entrevista con “The Financial Times”, la publicación financiera más influyente del mundo.

Pero en “la mañanera”, AMLO dijo que no, que “fue un malentendido” (¡!). Desmintió alegremente al subsecretario, uno de los funcionarios más competentes del gobierno.

Así es como se pretende “ganar la confianza”. O la promesa de generar confianza es solo una “añagaza tabasqueña” típica de políticos de pueblo.

EL “CAMBIO DE RÉGIMEN” EN MODELO FRANCÉS

Es mucho lo que se ha dicho, es mucho lo que se ha insistido: “vivimos un cambio de régimen, no de gobierno”. No es la primera vez que se manosea la frasecita, pero sí es a partir de las elecciones del primero de julio del año pasado, cuando se expresa con un aire de suficiencia tan fuerte como que proviene “de los triunfadores”.

Veamos qué decía el francés Revel sobre el asunto en 1981:

“El término cambio de régimen no conviene por cierto, según la legalidad, para designar lo que fue un simple cambio de partido en el poder. El uso corriente de la palabra régimen después del 10 de mayo, si es contrario al espíritu de las leyes, lo es sólo por ser revelador de un espíritu de la época. François Miterrand tiene la pretensión de comprometer la historia de Francia (¿Acaso no suena familiar?) más que en una era nueva, en un auténtico renacimiento. Hay que tener en cuenta ese clima casi místico para comprender que las objeciones extraídas de las realidades económicas casi no tienen peso sobre los socialistas, que no están lejos de ver en esas realidades más que trampas mortales en todas sus piezas por el gran capital”. (Si esto nos puede parecer una especie de dèja vu al revés, veamos lo que sigue).

“La discusión en el terreno técnico de la economía interesa poco a los socialistas franceses, porque su ambición es de orden moral. Quieren crear un hombre nuevo en una sociedad nueva”. (Hasta aquí Monsieur Jean François Revel).

Advertencia final: Toda similitud con la 4T no es otra cosa que un compló de intelectuales fifís. (¡O sea!)

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