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López Obrador no es Chávez

Por Bernardo Estanislao-

Para muchas personas informadas, las similitudes entre los gobiernos de Hugo Chávez y López Obrador son tantas que, con temor, se les iguala, son lo mismo: demagogia, presencia omnipotente del líder, manipulación de las masas pobres, autoritarismo, ruina económica.

Y ahora, lo que se sabía quedó confirmado en voz del propio Presidente. Los terribles recortes –porque se han afectado la seguridad y el sector salud- se realizan para poder financiar a Pemex y en 2022 –o sea, a dos años de las elecciones presidenciales “poder financiar los programas sociales”-.

O sea, López Obrador, de forma semejante a Hugo Chávez, apuesta todo al petróleo. Chávez llegó a decir que gracias a la “bendición” del petróleo se podía instaurar el “socialismo del siglo XXI”. Con la riqueza del petróleo no sólo subsidió a las masas de lúmpenes del chavismo, sino que se dio el lujo de hacerlo con Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Chávez, todo un magnate del socialismo adentro y afuera regalando toneladas de dinero en efectivo de la riqueza venezolana. Y usando el crédito chino –enajenando las facturas petroleras- hasta que el sueño terminó, en efecto, en la ruina.

Y aquí es donde la puerca torció el rabo. Hugo Chávez y López Obrador no son lo mismo. Por una sencilla razón, Chávez nadaba en petróleo y podía dilapidar. En el caso de López Obrador, él no cuenta con eso.

Necesita impulsar a Pemex, pero al suspender los contratos de participación privada, lo quiere hacer con recortes draconianos al presupuesto. Y ya creó un fenómeno, provocar una posible recesión y daños en el sector salud. Lo que le llevó años a Chávez, López Obrador sólo necesitó siete meses.

Y la apuesta petrolera del Presidente mexicano adolece además de un problema grave: una inversión de largo plazo, la Refinería Dos Bocas. O inviertes en producción o sueñas con el modelo antiguo de querer sólo ser pobres y autosuficientes, antes de Jorge Diaz Serrano que hizo incursionar a México en los mercados internacionales, lo que ilusionó a otro López –José López Portillo- de que íbamos “administrar la abundancia”.

O incentivas la producción o construyes una refinería, pues lo vas a hacer con fondos públicos. Las dos cosas al mismo tiempo no son posibles. Y obtener este financiamiento deteriorando en el camino la vida y promoviendo la pobreza, el desempleo y el atraso desde un principio, va a terminar rompiendo muy rápido la cuerda, porque México no es un monoproductor de petróleo, como Venezuela. Y cuenta con una clase media más robusta.

En efecto, no son lo mismo López Obrador y Chávez. El venezolano necesitó 15 años para destruir a su país. López Obrador va muy rápido y de continuar en este camino y no hay una rectificación –que se ve imposible- las cosas le van a estallar muy posiblemente a mediados de su sexenio. Y su obra será en tiempo récord la trilogía de esta clase de regímenes: destrucción, autoritarismo, inestabilidad y miseria.

 

 

 

 

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