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Las tensiones Gran Bretaña-Irán

Redacción-

Desde marzo crecen las tensiones entre Irán y Gran Bretaña en el Golfo Pérsico. Una delgada cuerda se estira y puede romperse, con consecuencias comerciales y geopolíticas de gran alcance.

 

El pasado miércoles, barcos paramilitares tripulados por elementos de la Guardia Islámica Revolucionaria iraní, intentaron capturar a un petrolero británico, lo cual fue impedido por un buque de guerra de esta nacionalidad.

Esto sucedió luego de que Gran Bretaña capturó a un petrolero iraní que se dirigía a Siria incumpliendo las sanciones europeas que limitan la entrega de crudo al régimen de Bashar el Asaad.

Sin embargo, la petición para la captura emanó de Estados Unidos, quien mantiene una postura cada vez más beligerante en la región, después de que su papel en la guerra de Siria no fue todo lo exitoso que hubieran podido esperar, bajo la administración de Donald Trump que reclamaba los fracasos de los demócratas.

La captura del petrolero iraní sucedió en aguas de Gibraltar, mientras que el intento iraní se realizó cerca del Golfo Pérsico, a pesar de que el gobierno islámico había declarado su intención de no realizar acciones que escalaran el problema.

Gran Bretaña mantenía un papel moderado respecto a la postura estadunidense. Pero la acción iraní en su contra provocó que enviara un segundo barco de guerra para amagar en el estrecho de Ormuz y escoltar a los barcos petroleros británicos.

La región enciende ya otro foco rojo internacional.

 

 

 

 

 

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