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¿Marcelo Ebrard está traicionando a López Obrador y a Trump?

Por: Bernardo Estanislao-

Desde noviembre de 2018 se supo en distintos círculos políticos que Marcelo Ebrard, quien se perfilaba para ser el nuevo Canciller, había aceptado en una reunión privada en Houston con Mike Pompeo y la secretaria de seguridad, Kirsjten Nielsen, que México se convierta en Tercer País Seguro.

 

Esta medida compromete al país en asumir completamente el costo de la carga migratoria centroamericana y africana, liberando a Estados Unidos de cualquier responsabilidad en la materia. Se trata de una postura inaceptable para los intereses mexicanos. Es evidente que esta información la filtró el propio gobierno estadunidense para medir las posibles reacciones políticas en México.

No hubo ninguna y por eso se enredaron después las cosas. En Gobernación, la secretaria Olga Sánchez Cordero instrumentaba una política de puertas abiertas, de acuerdo con su subsecretario Alejandro Encinas y Tonathiu Guillen, del Instituto Nacional de Migración. Argumentaban que la política migratoria cambiaba de ser un tema de “seguridad”, a ser un tema de “protección”. México como país de asilo y refugio. Visas humanitarias. Hasta apoyo de la ONU solicitaba Encinas, al ser un “ejemplo mundial”.

Se formaron las caravanas y el tropel de centroamericanos, cubanos y africanos. Parecería que se estaba aplicando de manera anticipada el compromiso de Tercer País Seguro, porque la política de protección derivaría en garantías a los migrantes en derechos de vivienda, seguridad social, educación y empleo.

En realidad sucedía una gran descoordinación. La oleada amenazaba con volverse incontenible. Y vino el primer reclamo estadunidense con aquel viaje relámpago de Jared Kushner, para exponer por una vía no diplomática el disgusto del Presidente Donald Trump, por la promoción migratoria y el incumplimiento del acuerdo con Marcelo Ebrard.

Como no hubo reacción, vino la amenaza de los aranceles y la supuesta negociación de Ebrard, que consistió en aceptar una política de seguridad militarizada en la frontera sur y asumir de facto la condición de tercer país seguro, además de permitir la supervisión periódica de Estados Unidos sobre este “acuerdo”.

Con estas medidas de sumisión, Marcelo Ebrard ha querido “honrar” su palabra de noviembre y hacerse aceptar por el gobierno estadunidense, que desconfiaba de él por sus antecedentes pro Clinton. Él ha engañado al Presidente López Obrador, quien ignora todo de la política exterior y no le importa, salvo que Estados Unidos no estorbe su proyecto de poder.

 

Pero también está engañando –o eso cree- al Presidente Donald Trump, cuando considera que puede complacer a los estadunidenses y, al mismo tiempo, hacer que el país cambie de órbita estratégica y haga una alianza con China a donde se apresuró a viajar después de la reunión del Grupo de los 20.

El gobierno de Estados Unidos a través del secretario de Comercio, Wilbur Ross, con Alfonso Romo, y en aquella visita de Jared Kushner en la cual estuvo Marcelo Ebrard, ha pedido explícitamente al gobierno de López Obrador que no se permitan inversiones estratégicas chinas en México, al no corresponder al acuerdo del nuevo tratado de libre comercio ni a la condición de socios.

Un veto muy claro es a la participación china en el Corredor Transítsmico, que ya anunciaba desde la transición Gerardo Esquivel, hoy miembro del Banco de México. Sin embargo, el presidente López Obrador negó que en este proyecto fuera a haber inversión extranjera.

El juego doble de Marcelo Ebrard pareciera forzar las cosas hasta que la ruptura y la crisis entreguen a México a la esfera de influencia china. Y si esto no sucede, el papel de colaboracionista lo puede cobrar siendo el hombre fuerte del actual gobierno por el apoyo estadunidense. asegurando su sucesión. En cualquiera de estas dos formas ganaría Ebrard. Él siente un debilitamiento en el ámbito de la seguridad nacional de los dos países y cree que se puede engañar abiertamente a los dos presidentes.

Posiblemente se equivoque. De cualquier forma, al que pone en riesgo con sus maniobras es al país, algo muy distinto a la responsabilidad que debería ejercer como Canciller.

 

 

 

 

 

1 Comentario

  • José A. Ruiz

    México tiene 3 amenazas: la ingenuidad de López Obrador, la malicia y ambición de Ebrard y, la mayor, el imperialismo del gringo en turno.

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