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A pesar de los ingenuos ¡hay PRI para rato!

Por Rogelio Olmos-

Las dos veces que el PRI ha perdido la Presidencia, en los años 2000 y 2018,  su dirigencia, en consecuencia, no presentó una estrategia, un programa o siguiera un plan de restructuración de ese partido con miras a ponerlo en pie frente a la competencia democrática.

Siendo la corrupción, un elemento asociado a su nombre, no se puede ocultar su papel histórico, cómo el único partido que ganó una revolución, y que durante casi un siglo construyó una república moderna.

Hoy el PRI sigue controlado por la misma élite en los últimos 50 años, ella misma está formado por una nomenclatura de ancianos, junto a dirigentes entre los 40 y sesenta años, ambos grupos de millonarios políticos, y junto a ellos su hijos, además de otros familiares cercanos.

Sin embargo hay otros priistas, millones de priistas, que no tienen la oportunidad siquiera de conocer a sus jefes. Estas millones de personas siguen en los comités municipales, y organizaciones del campo y la ciudad y se piensan tan priistas como la dirigencia.

Los dirigentes tienen un plan perfecto. Ellos tienen mucho dinero, y el tiempo a su favor, como para esperar que AMLO y MORENA, a causa de sus errores, sean despreciados por los electores. Entonces ellos, solamente tienen que seguir controlando el partido para regresar al poder, sin siquiera pedir disculpas.

Las bases del PRI solamente les queda esperar también, a que una ola levante a su partido para sumarse a algún liderazgo carismático para regresar con su querido partido al poder presidencial.

Se equivocan los que piensan que ese partido ya murió o va a morir. Millones de militantes, que a pesar de que no fueron a votar este domingo 8 de agosto, esperan a la convocatoria política de nuevos tiempos.

Por esa razón cuando un analista ingenuo, les pregunta a los  jefes del PRI si van a ser satélites de MORENA o se integrarán a un frente opositor con el PAN. Ellos sonríen condescendiente por la candidez de la pregunta. Ellos no tienen prisa para ser oposición o necesidad de ser satélite. Lo suyo, lo de la nomenclatura priista, es la conchudez, el cinismo, la soberbia envuelta en las mañas de la peor tradición política.

Sin ser leninistas, los jefes del PRI, saben que su partido se fortalece depurándose, haciéndose chiquito. El domingo fueron a votar 2 millones de priistas. Nada mal, para esperar tiempos mejores.

Tienen mucho dinero, tienen el tiempo a su favor, además la edad biológica para esperar pacientemente 6 años, 12 o 18, para actuar en distintos escenarios, con el fin de hacer musculo, reunir fuerza y regresar a su élite al poder, con todo el cinismo del mundo diciendo las mismas viejas mentiras. Allí están de ejemplo los peronistas de Argentina, corruptos y demagogos, parecen eternos frente a un electorado sin memoria. El PRI está vivo y con la única estrategia triunfadora que conoce, confiar en su dinero, en el tiempo y la amnesia de la gente.

 

 

 

 

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