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La primera presa política de la 4t y el fin de la izquierda comunista

Por Jorge Rubio-

La primera presa política de la 4T es Rosario Robles, según ella misma, así lo declaró su abogado. Para sus detractores es en cambio una delincuente corrupta, que podría llevarse de la mano a José Antonio Meade y a Enrique Peña Nieto a la cárcel.

Toda la vida de Rosario Robles Berlanga ha girado en torno a la política y el poder. Desde dirigente estudiantil, al igual que Amalia García (ambas, sin muchos méritos), estaban al frente de mítines y manifestaciones universitarias, y de las agrupaciones de izquierda. Eran jovencitas, bonitas, desde luego, Amalia con más edad que Rosario, y empezaron a llegar los puestos públicos. Primero fue Amalia García que en 1988 logró ser diputada, para continuar como Senadora, luego Gobernadora y luego otra vez diputada. Rosario llego a la diputación hasta 1994, luego se integró al gobierno del DF, encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas.  Luego fue gobernadora sustituta y desde allí aportó el dinero para que Andrés Manuel López Obrador, ganara la jefatura de Gobierno. Vino el rompimiento con AMLO. Luego apoyó a Enrique Peña Nieto en su conquista de la Presidencia.

Rosario Robles fue operadora de 3 de los 5 políticos más poderosos en este siglo XXI, solamente le faltó trabajar para Vicente Fox y para Felipe Calderón. Lo suyo, lo de Rosario, es la política, la operación, los acuerdos, la intriga, la tenebra, pues. Nunca ha sido una ideóloga, no es una pensadora profunda, nunca ha tenido una agenda idealista. Es una persona hecha para el poder y el dinero.

Con ella se cumple la máxima “No tiene amigos, pero si tiene muchos enemigos”. Así son los políticos de peso completo. Quienes la juzgan hoy fueron sus “compañeros de lucha” y beneficiarios de su mejor momento. Al igual que Amalia García y a Pablo Gómez, Rosario fue derrotada por López Obrador. En la UNAM, y en el naciente PRD, Amalia, Pablo y Rosario representaban a la izquierda comunista frente a un grillo tránsfuga del PRI. Ese grillo se los comió y hoy a Rosario, la metió a la cárcel.

Hasta aquí termina la historia de la izquierda comunista que cedió su registro partidario y su historia para que un expriista llegara al poder. Una izquierda desdibujada, con un dandy de izquierda de la tercera edad, una dama extremadamente triste anulada de la vida política; mientras Rosario ya está en la cárcel, aunque a esta historia le falta mucha tinta.

Adiós viejo Partido Comunista de México, naciste en 1919, viviste la clandestinidad y algunas jornadas armadas, como la del Coronel Siqueiros, viviste la cárcel con Campa, Revueltas, Laborde y Unzueta. El PRI te dio el registro y AMLO te destruyó por dentro. Haz muerto viejo PCM, y tú sepulturero se llama Andrés Manuel López Obrador, al que algunos bohemios de izquierda le llaman: ¡Camarada!

 

 

 

 

 

 

 

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