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¿Son peligrosos los comunistas del gobierno de López Obrador?

Por Bernardo Estanislao- 

Las recientes declaraciones pro comunistas del sub secretario de Educación, Luciano Concheiro, despertaron las alertas acerca de los verdaderos trasfondos del gobierno obradorista.

Se recordó algo que había pasado desapercibido, los reportes publicados de la antigua Dirección Federal de Seguridad, los cuales consignaban que AMLO, cuando era líder del PRI local, subsidiaba al Partido Comunista en Tabasco.

Se difundió también la relación de Morena con el Foro de San Paulo fundado por Fidel Castro y Lula de Silva, donde se estableció el recetario supuestamente populista y que tiene como objetivo implantar el socialismo-comunismo en Latinoamérica, al estilo venezolano.

Pero al analizar las políticas neoliberales de recortes draconianos con el pretexto de la austeridad, las ligas con los poderosos oligarcas del país y el ejército evangélico de derecha al servicio del obradorismo, surge la confusión y ya no se entiende nada.

Además, la pronta reacción del secretario de Educación, Esteban Moctezuma, descalificando a Concheiro, devuelve la calma al observarse que dentro del mismo gobierno hay claras resistencias contra esta tendencia.

Otro enfoque es analizar a los personajes de corte comunista afiliados al obradorismo. Se trata en realidad de comunistas chic, más bien inofensivos.

El propio Luciano Concheiro es representativo de ello. Pertenece a una familia ligada al viejo Partido Comunista Mexicano, los célebres «pescados» de los 70, repudiados por los círculos revolucionarios de extrema izquierda de la época, por capituladores y acomodaticios. De esta progenie es Pablo Gómez, un vividor parlamentario.

Otra comunista chic, admiradora de Castro y Chávez, es Citlali Ibáñez, alias Yeidkol Polevnski, una falsaria y oportunista política dueña de varias residencias en Edomex.

Otro personaje del estilo es el director del Fondo de Cultura Económica, Francisco Ignacio Taibo II, más bien un simple patán que un peligroso revolucionario.

Otro es Gerardo Noroña, un antiguo vago convertido en un burdo provocador al que no se puede tomar en serio y que tiene la ocurrencia de decir que quiere ser Presidente, cuando ni en su colonia lo eligirían como presidente de una junta de vecinos.

La ex troskista Claudia Sheimbaum es realmente peligrosa, pero por su ineptitud como gobernante.

Así pues, los comunistas de López Obrador son personajes sueltos no articulados políticamente que sostienen una ideología fracasada mundialmente y que mantiene su opresión en algunos países, como un saldo de las crisis del siglo XX.

Estos comunistas nativos trasnochados más bien provocan risa. Aunque esperamos no equivocarnos.

 

 

 

 

 

 

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