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Venezuela, dividida entre potencias

¿Entre la espada estadounidense y la pared ruso-china?

Juan Carlos Calleros Alarcón-
Como en los viejos tiempos de la guerra fría, cuando varios países en distintas partes del mundo sufrieron las disputas de las superpotencias, hoy la soberanía venezolana vive el enfrentamiento a trasmano entre Estados Unidos, Rusia y China.
Ante la denuncia por traición a la patria que ha hecho la fiscalía venezolana en contra de Juan Guaidó, por sostener negociaciones con altos funcionarios del Departamento de Estado, con el fin de renunciar definitivamente a la Guayana Esequiba a cambio de apoyo internacional, Maduro por su parte es sostenido por Rusia y China, a cambio de concesiones en varios frentes económicos.
Por una parte, la empresa rusa Rosneft ha sido el principal comprador de las exportaciones petroleras venezolanas, luego de las sanciones impuestas por los Estados Unidos al régimen de Nicolás Maduro.
Asimismo, Vladimir Putin ha dado apoyo sustancial a Venezuela en el terreno técnico-militar, financiero y político. A tal grado que ha declarado que Venezuela es buen pagador, cuando  en los hechos no siempre ha sido así con Rusia, precisamente, su principal acreedor.
China, por su parte, otorgó cuantiosos préstamos desventajosos al gobierno de Maduro, y si bien no ha renovado sus líneas de crédito desde 2016, su enfrentamiento comercial con Estados Unidos puede llevarlo a fortalecer su respaldo a Caracas, a cambio de importantes ganancias financieras y de influencia política sin duda.
Maduro sabe que requiere de sus aliados rusos y chinos para soportar mejor la ofensiva diplomática de Estados Unidos, a través de Juan Guaidó.
Por ello, es factible que Maduro aumente la apuesta con Rusia y China,  para fortalecer su posición y evitar así que  las sanciones impuestas por Estados Unidos hagan mayor mella en su deteriorada situación financiera.
Es decir, en estos momentos Venezuela se encuentra entre la espada estadounidense y la pared ruso-china.
En todo caso, es evidente que la crisis humanitaria en Venezuela no es no que en sí misma mueve el interés de las potencias por el país sudamericano, sino las ganancias potenciales en el ámbito financiero, económico, comercial, energético y de influencia global que su apoyo por Maduro o por Guaidó puede generar.

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