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Acajete: el Ejército se defiende de turba huachicolera

Por Redacción-

A pesar de las órdenes del Presidente, de ceder, dejar humillarse y no enfrentar de ninguna forma a sus agresores, esta vez, ante la agresión de unos 150 pobladores de Apango de Zaragoza, en Acajete Puebla, el Ejército incumplió esas órdenes absurdas y aplicó un protocolo mínimo de defensa.

Los militares habían asegurado una bodega donde se guardaba huachicol. Siguiendo la costumbre impuesta ahora de intimidar a las Fuerzas Armadas para que no cumplan con su deber, los delincuentes acudieron en masa para hacerlo.

En legítima defensa de su integridad, los militares hicieron disparos al aire y respondieron a tiros que se les hicieron. Se habla de muertos y heridos.

La responsabilidad es de los delincuentes. Si los pobladores cometen delitos, deben ser contenidos y no tolerados.

El uso legítimo y legal de la fuerza del Estado es necesario para restablecer el orden. Acajete es un municipio violento, donde ha habido linchamientos, aparecen ejecutados y un grupo de la población está comprometida en el saqueo del patrimonio nacional.

El uso de la fuerza del Estado significa ir hasta las últimas consecuencias y se debe buscar a cabecillas y participantes identificados en la agresión a los militares.

El Presidente se enfrenta al dilema de cumplir con su mandato constitucional o seguir con posturas demagógicas y destructivas del orden público.

Y los legisladores que pagamos los ciudadanos deberían ponerse a trabajar en incrementar las penas para quienes agredan a las fuerzas armadas.

 

 

 

 

 

 

 

1 Comentario

  • José A. Ruiz

    Es vergonzoso. El Estado tiene que imponerse y aplicar la fuerza necesaria, especialmente en casos extremos. El Ejército tiene protocolos para cada caso de agresión. AMLO tiene que dejar de frenarlo y, en lo posible, no afectar los derechos de quienes perpetran tales delitos fragantes.

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