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Estrategia propia de Trump para Centroamérica

¿Y el plan de México?

Por Juan Carlos Calleros Alarcón-
El asesor especial de la Casa Blanca, Mauricio Claver-Claron, anunció en conferencia de prensa telefónica un plan de apoyo económico para Guatemala, Honduras y El Salvador, sin hacer referencia al tan anunciado plan de México para el Desarrollo Económico para Centroamérica.
No sólo eso, sino que Claver-Claron aclaró que el plan beneficiará exclusivamente a los países que ya han firmado un acuerdo de cooperación migratoria, para ser terceros países seguros, lo que excluye a México.
«Solamente para esos países que han firmado un acuerdo de Colaboración con Estados Unidos estamos desarrollando una iniciativa de crecimiento económico que va a ser histórica», puntualizó el asesor especial para América Latina.
La estrategia es muy distinta a la planteada originalmente por México, pues incluirá a otros socios internacionales e instituciones financieras, y estará dirigida «bilateralmente a las comunidades empresariales, a las fuerzas productivas y a los ciudadanos para lograr un verdadero progreso. «
Con esto, Trump aplica la conocida estrategia de «la zanahoria y el garrote». Es decir, un premio o «zanahoria» para los países que se plieguen a sus deseos, mientras propina un castigo o «garrote» a los países reacios, como en este caso lo es México.
Peor aún, pues México ha sido reducido, sin acuerdo de por medio, a ser tercer país seguro de facto, dado que las nuevas disposiciones migratorias de Estados Unidos exigen que todo solicitante de asilo que ingrese por su frontera sur, debe haber solicitado previamente su condición como refugiado en la República Mexicana.
Y al presentar un plan alterno al que anunció el secretario Marcelo Ebrard con anterioridad, Trump muestra un desdén inaudito al mismo, y de hecho evidencia que en realidad nunca hubo tal acuerdo, en el que supuestamente Estados Unidos, en coordinación con México, destinaría cuantiosos recursos para el desarrollo de los países centroamericanos, de manera directa e incondicional.
En todo caso, la diplomacia mexicana ha sido puesta en ridículo, una vez más,  pues Trump trata a México como país subordinado, en el mejor de los casos, o como mal sirviente, en el peor de ellos, pues se da por muy mal servido a pesar del inusitado despliegue de la Guardia Nacional para contener la ola migratoria desde Centroamérica.
En estas circunstancias, de poco sirven los elogios prodigados ante la Asambleas General de la ONU, si en los hechos Trump sigue exigiendo a México, y lo sigue castigando y desdeñando por no hacer todo lo que desea. Justo como se trata a un país subordinado en la práctica.

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