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Otras especies de nuestro género humano

Por Donato Martínez-

Yuval Noah, en De animales a dioses nos deleita con su versión de la historia de la humanidad. Parte de los antecedentes más remotos:

Hace unos 13,500 millones de años,

 materia, energía, tiempo y espacio

tuvieron su origen

(Gran Explosión, “Big Bang”)

Noah señala con esto el arranque de la materia de estudio de la física; luego -300 mil años después, aproximadamente, indica el autor-:

Materia y energía

empezaron a conglutinarse

en estructuras complejas –átomos-

y, posteriormente, se combinaron en moléculas.

Y sigue: “Hace unos 70 mil años, organismos pertenecientes a la especie Homo sapiens empezaron a formar estructuras todavía más complejas llamadas culturas.” Un paso relevante posterior -12 mil años ha- fue la Agricultura y, apenas medio millar de años precedentes otro paso aún más relevante: el aporte científico.

Nuestra especie humana, científicamente, proviene del género humano y, en éste, tuvimos varias hermandades, entre otras ya bien identificadas, aunque no sobrevivientes:

Homo neanderthalensis (Neandertales, del Valle de Neander)

Homo erectus (Erguidos, Asia Oriental)

Homo soloensis (Solos, del Valle del Solo, Indonesia)

Homo floresiensis (de la isla de Flores, Indonesia)

Homo denisova (Siberia) –descubierto apenas ¡en 2010!

Homo rudolfensis (del Lago Rodolfo, África Oriental)

Homo ergaster (trabajador, África Oriental).

Al menos estas 7 especies hermanas nuestras, hasta ahora reconocidas.

Y Noah, en base a los adelantos científicos, en particular de la ingeniería genética y la ingeniería de cíborgs (vida biónica –organismos que asimilan e integran partes inorgánicas funcionalmente-) prevé mutaciones humanas extremas, expectativas que, de realizarse en unos cuantos siglos o un par de milenios, trascenderían por completo la actual especie: Homo sapiens, tales como:

  • Resucitar a un individuo de la especie neandertal -30 mil años ha
  • Resucitar un mamut -5 mil años ha
  • Remontarse al inicio evolutivo de nuestra especie y, tras “una segunda revolución cognitiva, crear un tipo completamente nuevo de conciencia y transformar a Homo sapiens” en una especie humana diferente
  • Llegar a “convertirnos en verdaderos cíborgs, de tener características inorgánicas que sean inseparables de nuestro cuerpo, características que modificarán nuestras capacidades, deseos, personalidades e identidades”
  • Crear seres completamente inorgánicos (“los ejemplos más obvios son los programas informáticos y los virus informáticos que pueden experimentar una evolución independiente” -Pretensión, no tan descabellada, de “emular los métodos de la evolución genética”
  • En los albores del año 2014, “la cultura se está liberando de los grilletes de la biología”

“Nos costará mucho aceptar el hecho de que los científicos puedan manipular los espíritus al igual que los cuerpos y que, por lo tanto (…) podrán crear algo realmente superior a nosotros, algo que nos mirará de manera tan condescendiente como nosotros miramos a los neandertales.”

Y…, y, sin embargo, como especie Homo sapiens apenas tenemos unos cuantos cientos de miles de años y solo “los últimos 10 mil nuestra especie humana ha sido la única especie humana (…) y es dudoso que Homo sapiens esté aquí todavía dentro de un millar de años.”

(En cambio, una especie hermana, el Homo erectus –Hombre erguido- “sobrevivió en las regiones más orientales de Asia durante cerca de 2 millones de años, lo que hace de ella la especie humana más duradera de todas.”)

Así, pues, se trata de una obra no sólo interesante sino espectacular en sus hipótesis científicas más actuales y en cuanto a las preguntas más elementales sobre nuestra especie y otras especies hermanas de nuestro común género humano.

 

Referencia: De animales a dioses, Yuval Noah Harari

 

 

 

 

 

 

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