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Perú: política convulsa, economía estable

¿El fujimorismo sigue al acecho?

Por Juan Carlos Calleros Alarcón-
Perú ha vivido una semana por demás turbulenta luego de que el presidente, Martín Vizcarra, disolviera el Congreso y convocara a nuevas elecciones para fines de enero de 2020.
La oposición fujimorista calificó de golpe de estado técnico la maniobra, y promovió la destitución del mandatario, quien se opone a la creación de un Tribunal Constitucional, siendo ésta la causa inicial de la disolución del Congreso.
Por su parte, los mandos militares se reunieron con Vizcarra, destituido por el Congreso, que a su vez había sido disuelto por el presidente, para dar un espaldarazo sustancial al ejecutivo.
Al final, la vicepresidente Mercedes Aráoz renunció a la primera magistratura y, con ello, conjuró la crisis constitucional que se estaba fraguando en el país andino.
Ayer, miércoles, el presidente Vizcarra promulgó un decreto de urgencia que establece medidas excepcionales con el fin de permitir a los organismos electorales garantizar el desarrollo de las elecciones legislativas el 26 de enero del año entrante.
Mediante este decreto, se habilita a los organismos electorales para que emitan los reglamentos y las normas necesarias para la realización de los comicios, así como la adecuación de los procedimientos y plazos del calendario electoral.
Mientras tanto, a diferencia de la mayoría de los países de la región, la economía peruana crece al 3 por ciento, lo cual es un gran asidero para el gobierno de Vizcarra en momentos de turbulencia política.
El fujimorismo, liderado por Keiko Fujimori, deberá esperar otra oportunidad para tratar de imponerse de nuevo en Perú, pues por el momento las fuerzas castrenses y las intenciones del voto favorecen a Vizcarra, en una correlación de fuerzas que incluso es afianzada por una economía con buenas perspectivas de crecimiento para este año.

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