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Evo en México ¿Asilo muy temporal?

Por Juan Carlos Calleros Alarcón-

El asilo político otorgado al ex presidente de Bolivia, Evo Morales, ciertamente abona a la tradición de asilo en México.

Es de hacer notar que ya en el pasado México otorgó asilo a personajes poco comprometidos con la democracia, como fue el caso de León Trotsky o el Sha de Irán.

No es de extrañar, pues, que se haya otorgado asilo a un personaje asociado con la ideología del gobierno de López Obrador, aunque es de hacer notar que tal condición podría ser muy temporal, dadas las ambiciones de perpetuación en el poder que ha manifestado sin rubor el ex mandatario boliviano.

Por cierto, es falso que las manifestaciones en contra del asilo a Evo sean por motivos racistas o discriminatorios.

Prácticamente todos los comentaristas críticos de medios reconocidos apuntan a lo mismo: a Evo se le critica haber hecho trampa en las elecciones pasadas, con la burda maniobra de la “caída del sistema”, que le funcionó a México en 1988 pero que, a estas alturas, nadie puede pasar por alto.

También se ha criticado que se le haya enviado un avión de la Fuerza Aérea Mexicana para transportarlo a México.

Esto tiene un precedente cercano: en 2009, el entonces presidente Felipe Calderón envió un avión de la Fuerza Aérea Mexicana a Honduras, para transportar al depuesto mandatario Manuel Zelaya; sin embargo, el interfecto no abordó la nave al decidir rechazar la oferta de asilo político del gobierno mexicano.

Es necesario apuntar que, en el caso de Evo, éste se encontraba en Cochabamba, Bolivia, donde no hay representación diplomática de México, y los términos de la Convención de Asilo Diplomático, o Convención de Caracas de 1954, obligan a que los solicitantes de asilo deben hacerlo desde una representación tal, o desde una nave oficial del país que concede el asilo.

Ahora bien, una vez otorgado el asilo y transportado a México, a Evo se le debió otorgar una condición de estancia como residente permanente, como lo establece la Ley de Migración (Art. 52, V, c).

En lugar de ello, se otorgó a Evo una Visa de Residente Temporal, en la modalidad de Visa Humanitaria, lo cual indica que hay una intención de estancia muy corta en México por parte del asilado.

Conviene aclarar que si bien la Ley de Migración establece que, de inicio se debe otorgar una Visa Humanitaria a los solicitantes de Asilo, es claro que ésta sólo será válida en tanto se resuelve la situación migratoria del asilado, pero una vez otorgado el asilo –como lo anunció formalmente Marcelo Ebrard desde el lunes 11 de noviembre—, “se otorgará la condición de estancia de residente permanente” (art. 52. V. c.)

¿Por qué no se le ha otorgado la condición de residente permanente a Evo? Lo más probable es porque pretende salir de México lo antes posible con el fin de retornar a Bolivia para intentar retomar el poder allá.

Si esto fuera así, las opciones para Evo son: 1) Irse a Cuba para reorganizar sus apoyos; 2) Ir a Argentina, luego de que Eduardo Fernández tome posesión el 10 de diciembre; o bien, c) Regresar directamente a Bolivia, para convocar a sus huestes y desafiar a la presidente Jeanine Áñez.

En reciente entrevista, Evo dejó entrever que puede decidirse por la tercera opción: regresar a Bolivia si la Asamblea Legislativa no acepta su renuncia.

Según Morales, estaría dispuesto a organizar nuevas elecciones en las que él mismo no sería candidato, al tiempo que convocó a la ONU o al Papa Francisco para mediar en el conflicto que convulsiona a su nación.

Es decir, el asilado ya expresó sus intenciones de retornar a Bolivia prácticamente de inmediato, lo que explica que sólo tenga una Visa Humanitaria y no la residencia permanente –como correspondería según la Ley de Migración—, pues su paso por México podría ser muy, muy temporal.

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